Antiguos mercados frontera donde hoy quiere invertir todo el mundo y ejemplos para el mañana


En el ciclo de desarrollo e industrialización de las naciones de acuerdo con la clasificación de los mercados financieros, los mercados frontera son aquellos menos desarrollados, con menor liquidez y mayores niveles de volatilidad; les siguen los mercados emergentes, donde la volatilidad todavía es alta pero mejoran los niveles de liquidez, y terminan en los mercados desarrollados, los más profundos y – teóricamente- menos volátiles. El único caso de un país que ha retrocedido desde la categoría de desarrollado a emergente ha sido el de Grecia, que fue degradado por el proveedor de índices MSCI en 2013. Para un inversor paciente, con visión de largo plazo, la mejor opción es explorar aquellos mercados menos conocidos y apostar por su evolución a lo largo del tiempo. Es el caso de Mark Mobius, gurú de los emergentes y entusiasta de los mercados frontera. 

Fronteras del ayer…

En el último post de su blog, el gestor de Franklin Templeton Investments habla de casos de países donde hace décadas nadie se atrevía a invertir y que hoy figuran por derecho propio en numerosas carteras. China es el mejor ejemplo de esta evolución. Mobius aporta algunos datos. Por ejemplo, que en 1950 el comercio entre EE.UU y China se situaba en torno a los 200 millones de dólares anualmente; después, se aplicaron embargos al país asiático que duraron 21 años, hasta 1971. Hoy, el comercio entre ambas naciones supera los 500.000 millones, lo que hace de China el segundo mayor socio comercial de EE.UU. 

“Para los inversores de mercados emergentes, China es un destino que ciertamente no puede ser ignorado y sigue siendo un motor de crecimiento para el mundo. Incluso si los vigilantes del mercado se tienen que acostumbrar a un entorno de nueva normalidad de crecimiento ligeramente más lento del PIB respecto a años pasados, creemos que la tasa del 7,4% de la que China informó en 2014 y el objetivo en torno al 7% para 2015 que comunicó el primer ministro Li Keqiang en el Congreso Nacional Popular a principios de marzo todavía parece impresionante, dado el tamaño de la economía de China, y no es algo que nos preocupe”, sentencia el gurú. 

Otro caso claro de conversión desde naciones agrícolas a fuerzas globales es el de Japón, que además de conservar su puesto como tercera economía del mundo se ha convertido en uno de los aliados más fuertes de EE.UU y Europa. “El progreso de Japón por la fuerza de su economía ha sido bien documentado como uno de los mayores logros tras la II Guerra Mundial y sus bienes de alta calidad y tecnología avanzada han llegado a casi cada esquina del mundo”, explica Mobius. Para el gestor, aunque la nación del Sol Naciente ya no es lo que era en la década de 1980, “todavía mantiene influencia suficiente sobre la economía mundial”. 

El experto destaca los esfuerzos del Gobierno actual para impulsar el consumo y reiniciar la economía a través de la política de las tres flechas. “Bajo nuestro punto de vista, el régimen de QE que el Banco de Japón inició en 2013 y que continúa hoy debería ayudar a apoyar la liquidez global, y fluir hacia los mercados emergentes de la región”. 

… desarrollados del mañana

¿Qué mercados frontera pueden seguir el ejemplo de Japón o China en el mañana? Mobius aporta asimismo en su análisis algunos ejemplos de países frontera donde invierte Franklin Templeton o en los que aún no tiene inversiones, pero cuya evolución sigue con interés, como por ejemplo Vietnam o Myanmar

Destaca no obstante el caso de Cuba, gracias en gran parte al cambio de su relación con EE.UU. El gestor indica que, a pesar de lo emocionante de la noticia y de que la Administración Obama ya haya dado algunos pequeños pasos –por ejemplo para relajar las restricciones para viajar a Cuba o mantener actividades financieras con la isla-, se debe tener en cuenta que “parece improbable que se hagan rápidos progresos a no ser que haya más signos de reformas democráticas”, dado el dominio de los republicanos en el Congreso y la presión del lobby anti-castrista en EE.UU. 

Para el gurú de los emergentes, las oportunidades de inversión más obvias para explotar la apertura de la economía caribeña son a través de la inversión en aerolíneas (que ampliarán sus vuelos a Cuba) y en los bancos estadounidenses, que se beneficiarán de los turistas estadounidenses que utilicen tarjetas de crédito en Cuba y de los ciudadanos cubanos que abran cuentas en EE.UU. “El impacto sobre las firmas estadounidenses de la nueva relación con Cuba probablemente será limitada, al menos en el corto o medio plazo, pero las ganancias para compañías no estadounidenses podrían ser sustanciales”, declara Mobius. Éste indica que “la capacidad de Cuba para acceder al mercado estadounidense podría volver más atractiva la inversión en compañías cubanas exportadoras”.

Además, de eliminarse completamente el embargo, también podría darse el caso de retorno al país de compañías cubanas que trasladaron su sede a territorio americano tras la revolución. Por otra parte, aunque el control gubernamental sobre la economía sigue siendo férreo –lo que supone una barrera adicional para la inversión-, “hay algunos signos de que podría relajarse, y la comida sería el primer artículo de comercio en liberalizarse en Cuba”, anticipa Mobius. En suma, “a pesar de los obstáculos, creemos que las oportunidades de inversiones potenciales en Cuba en el largo plazo parecen enormes”, concluye el famoso inversor. 

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