Ante el repunte de la volatilidad, los bonos convertibles recuperan el brillo


La volatilidad ha sido, sin duda, la característica definitoria de los mercados en 2015, un año en el que pocas clases de activo han conseguido generar rentabilidades adecuadas de forma consistente. En un entorno de tipos de interés en mínimos en gran parte del mundo desarrollado –o al alza, en el caso de Estados Unidos– y con las bolsas a merced de la incertidumbre geopolítica y económica con la que iniciamos 2016, los bonos convertibles se perfilan como una alternativa de inversión interesante, capaz de capturar las ganancias bursátiles en periodos alcistas y de proteger el capital durante las correcciones del mercado.

Como señala el equipo de Aberdeen Iberia, “mientras que la renta variable europea (Stoxx Europe 600) cayó en el tercer trimestre de 2015 un 8,4%, el mercado de convertibles (Thomson Reuters Europe Convertibles) solo lo hizo un 2,3%”, lo que en su opinión es representativo de su función de ‘colchón’ ante situaciones de caídas generalizadas. Estos expertos destacan también que “los convertibles se han comportado mejor que la renta variable en Europa durante los últimos 10 años y con una menor volatilidad”, un aspecto particularmente importante en el momento actual.

Más inversión en convertibles

Más allá de la gestión de la volatilidad y la incertidumbre, en NN Investment Partners consideran que el deseo de mejorar la diversificación de las carteras y un mayor conocimiento de la clase de activo llevarán a los inversores institucionales a incrementar sus asignaciones a convertibles en los próximos tres años. Según una encuesta elaborada entre 105 clientes institucionales en octubre de 2015, casi tres de cada cinco participantes (57%) creen que los inversores institucionales aumentarán su exposición a convertibles, frente a un 9% que espera que la reduzcan. Los convertibles de Estados Unidos (28%) y Europa (27%) concentran el interés de los inversores, seguidos de los instrumentos emitidos en Reino Unido y Japón (13%, respectivamente), Asia ex Japón (10%) y mercados emergentes (7%).

“Los inversores son cada vez más conscientes de la importancia de incluir bonos convertibles en sus mix de activos”, asegura Tarek Saber, principal gestor de carteras del NN (L) Global Convertible Opportunities Fund, que subraya que estos instrumentos no solo “han ofrecido históricamente rentabilidades similares a las de la renta variable con la mitad de la volatilidad”, sino que además “suponen una buena herramienta de diversificación en renta fija, ya que presentan una correlación negativa con los bonos soberanos y muy baja con el crédito con grado de inversión”. “Asignar entre un 3 y un 10% de la cartera a convertibles puede contribuir a mejorar las rentabilidades ajustadas al riesgo”, concluye.

También mediante ETF

Antoine Lesné, responsable de estrategia de comercialización de ETF EMEA en State Street Global Advisors también considera que es un buen momento para invertir en convertibles: “La sensibilidad del precio de estos bonos a la evolución del precio de la acción subyacente ha venido reduciéndose (…) y los niveles actuales ofrecen un punto de entrada potencialmente atractivo. Por otra parte, la volatilidad implícita se ha mantenido por debajo o cerca de su media de largo plazo, lo que presenta un buen potencial de protección bajista si la volatilidad repuntase de nuevo”.

Pero, a diferencia de otros especialistas, Lesné apuesta por ganar exposición a la clase de activo mediante un ETF que replique un índice de bonos convertibles, que “puede constituir una herramienta idónea y relativamente barata para proteger las carteras de acciones de los potenciales episodios de volatilidad”.

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