Análisis sobre la sostenibilidad de la deuda griega y varios gráficos y conclusiones


Con el tercer rescate a Grecia en camino, el debate sobre la sostenibilidad del endeudamiento del país y la eventual conveniencia de una quita vuelve a estar sobre la mesa. Joshua McCallum y Gianluca Moretti, economistas de UBS Global AM, analizan la situación del país y proponen soluciones para facilitarle el pago a sus acreedores a partir de un análisis de la sostenibilidad de la deuda helena… un análisis que consideran que no ha funcionado correctamente en el pasado.

Para justificar esta afirmación, McCallum y Moretti viajan en el tiempo hasta 2010, cuando Grecia fue rescatada por primera vez. En aquel entonces, recuerdan. “la Troika rechazó reconocer la probable insostenibilidad de la deuda griega” para, en cambio, “confiar en una serie de asunciones económicas y políticas que apuntaban hacia la sostenibilidad”, como por ejemplo la creencia de que una austeridad severa agravaría la recesión o que el gobierno griego sería capaz de acometer reformas estructurales. Como consecuencia de esta decisión, el endeudamiento griego alcanzó el 160% del PIB en 2012, cuando se le concedió el segundo rescate. 

Los economistas consideran que fue hace tres años cuando las autoridades europeas admitieron “parcialmente” que la deuda era insostenible. “Pero en ese momento los inversores privados fueron obligados a una reestructuración ‘voluntaria’ de su deuda, realizándose una quita de más del 70% en el proceso. Esto debería haber resuelto el problema de deuda de Grecia, salvo porque mucha de su deuda estaba en el sector público y por tanto no fue sometida a la quita”, indican McCallum y Moretti. Sin embargo, sí se consiguió reducir el tipo de financiación de los préstamos al país, que se extendiera el vencimiento y que se le aplicase un periodo de gracia de 10 años para volver a pagar la deuda pendiente. 

Ahora, en 2015, la Troika ya no se llama así a petición del gobierno de Syriza. Éste, después de atravesar un mes de control de capitales, referéndum y remodelación del gabinete, está definiendo ahora las características del tercer rescate. “El fiscal y económicamente desastroso gobierno de Syriza ha empeorado las cosas. Si no fuera por el deterioro de las finanzas públicas griegas desde que fueran elegidos al principio del año, podría haber sido posible pasar la pelota durante unos pocos años y seguir fingiendo que la deuda era sostenible”, afirman desde UBS Global AM. Además, el país habría seguido beneficiándose de las compras del BCE, pues según cálculos de los economistas podría haber reducido la deuda hasta un 9% para el año 2022. 

“Ahora el daño está hecho, y los líderes de la eurozona casi con total certeza tendrán que considerar alguna forma de aliviar la carga de la deuda a medida que debatan sobre el tercer programa de rescate”, prosiguen McCallum y Moretti. Éstos constatan que “después del impago, no queda mucha deuda en el sector privado”; según sus cálculos, podría equivaler a sólo el 45% de toda la deuda sobre el PIB. “Pero una quita al sector público puede estar cargada de obstáculos políticos  legales”, advierten los expertos. En la parte política, recuerdan que “es difícil persuadir al electorado del núcleo de la zona euro de que deberían perder dinero para ayudar a Grecia”. 

Por ello, los economistas de UBS Global AM proponen una solución que venga de la parte económica: negociar las condiciones de devolución del dinero prestado. “Los préstamos oficiales son más baratos en términos de tipos de interés de los que proporcionaría el mercado, y más generosos respecto al periodo de devolución. Por lo que una medida mejor para aliviar la carga de la deuda sería capturar la diferencia entre el valor presente neto (NPV por sus siglas en inglés) del stock de deuda” (valor descontado actualmente del principal futuro y pago de intereses), es decir, conseguir que se alargue el vencimiento a unos tipos más ventajosos. No obstante, como los intereses que ya está pagando Grecia son bastante bajos, los expertos creen que debería centrar sus esfuerzos en atrasar el plazo de devolución y conseguir un periodo de gracia. “Si asumimos una reducción del tipo del préstamo de 50 puntos básicos, una extensión del vencimiento de la deuda hasta 100 años y un periodo de gracia de 50 años, el ahorro podría aumentar hasta acercarse al 100% del PIB griego de 2013”, concluyen. 

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