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Análisis de Robeco sobre el modo en el que España trata de salir de su crisis inmobiliaria


Aunque Sareb, el nuevo banco malo español, es un paso en la dirección correcta, su débil estructura financiera y operativa apunta a que no conseguirá alcanzar sus ambiciosos objetivos, manteniendo la presión sobre la rentabilidad de la deuda soberana española. Así lo consideran en Robeco, quien recuerda que la función de esta sociedad de gestión de activos –Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria– es servir como elemento de transición para los activos malos procedentes del proceso de reestructuración bancaria, pero sus perspectivas de éxito no parecen tan brillantes.

¿Qué es exactamente lo que Sareb trata de conseguir? Según explica Robeco en un artículo publicado en su página web, su objetivo general es gestionar y liquidar de manera ordenada la cartera de préstamos y de activos del sector inmobiliario recibidos de los bancos participantes, en un marco temporal no superior a 15 años. Inicialmente, Sareb transferirá activos desde el denominado “grupo 1” de bancos, como se define en los acuerdos alcanzados con la Troika (la UE, el FMI y el BCE). El grupo 1 consiste en los bancos que operan ya bajo la ayuda oficial del Gobierno. Los préstamos malos transferidos quedarán sujetos a recortes significativos, yendo desde el 63% para los activos ejecutados, al 32,4% para proyectos de construcción finalizados.

Desde una perspectiva contable, el objetivo de Sareb es separar sus operaciones de los balances de los bancos comerciales, liberando así la liquidez para los bancos implicados. Finalmente, esto debería favorecer la concesión de créditos. Sareb trata también de desvincular sus actividades del Gobierno central. Su objetivo es una elevada participación del sector privado: al menos el 51% de sus recursos deberían proceder de esa fuente. Con una participación tan importante del sector privado, Sareb no contará como una actividad del Gobierno en el procedimiento de Eurostat para determinar el déficit.

“Lo primero que cabe decir es que la iniciativa Sareb parece prometedora. El sector bancario español afronta grandes retos en el proceso actual de desapalancamiento frente a un entorno macroeconómico en deterioro. Al mismo tiempo, es obvio que debe revisarse el proceso de recapitalización en curso. Con el MEDE todavía incapaz de capitalizar a los bancos directamente debido a la ausencia de un organismo regulador para la banca a nivel de la UE, establecer el Sareb es otra medida preliminar para mejorar los balances bancarios”, señala Robeco.

Aspectos positivos de Sareb

Para la gestora, esta iniciativa indica que España está esforzándose por resolver el recrudecimiento de la crisis. Esto es positivo en sí mismo. Es posible identificar otros tres puntos positivos principales: primero, Sareb se dirige específicamente al sector más atribulado: el inmobiliario y de la construcción, aliviando la angustia de los bancos, al liberar la liquidez. Segundo: esta iniciativa pretende romper el círculo vicioso entre el Gobierno y el sector bancario, adoptando el papel que el Gobierno español tenía que desempeñar en la primera fase de la crisis inmobiliaria; y tercero: la posibilidad de que los bancos se reestructuren gracias a Sareb podría acelerar el proceso de reconocimiento de préstamos incobrables. Ello crearía más transparencia para los mercados financieros.

Graves problemas que afronta Sareb

Hasta aquí todo bien. Pero hay algunas e importantes amenazas que, según Robeco, sugieren que Sareb no conseguirá alcanzar sus objetivos. Para empezar, el FMI ha advertido ya sobre los efectos colaterales que podría producir la pauta de establecimiento de precios de Sareb en el mercado inmobiliario general español. Según el FMI, recortes del 60% señalarían que los precios del mercado inmobiliario podrían volver a caer un 20-30%, lo que causaría un empeoramiento de la recesión en España. “No estamos tan seguros de esto”, aseguran en la gestora.

“Probablemente, Sareb no consiga sus objetivos”, afirman en Robeco. Existen varios aspectos negativos sobre el ‘banco malo’. Primero: el techo sobre las adquisiciones de préstamos es demasiado bajo. Segundo: atraer al sector privado será difícil. Tercero: la separación del sector bancario parte con deficiencias. Cuarto: no se ha conseguido la desvinculación con el Gobierno y, quinto, el Sareb cuenta con serios problemas operativos. “En conclusión, la incapacidad de lograr los objetivos mantendrá la presión sobre los bonos españoles”, indica Robeco.

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