Amanece que no es poco


“Todos somos contingentes pero tú eres necesario”. Quizá una de las frases más célebres de la historia del cine, pero sin duda una ley de vida. Solo los protagonistas saben lo que ha pasado, pero desde fuera parece que para Bestinver el tener a alguien “necesario” se le ha hecho “contingente”.

Tener a un gestor que reclama parte de la paternidad de la criatura que ha amamantado durante más de 20 años es legítimo  pero crea fricción con los padres biológicos, con los dueños de la gestora; al muñeco le han quitado los brazos de tanto estirar, el muñeco se ha roto. Un mal divorcio, un Kramer contra Kramer en el mundo de la gestión. Nadie gana, todos pierden y el que más… el partícipe (el niño) que ve como pierde su referencia y se le van unas cuentas décimas de rentabilidad por la falta de liquidez tras la “espantá” de quienes estaban ahí porque creían en él.

Hay cierto horror vacui entre los inversores domésticos y la respuesta de las gestoras es siempre la misma: minimicemos el protagonismo gestor, arriba el equipo; en otras palabras, lo importante no es el piloto sino el coche y sus prestaciones (¡que se lo pregunten a Alonso!). Todo muy poco original, muy predecible, demasiado obvio. Nos guste o no, lo consigamos esconder o no, éste es un negocio de personas y hay personas que son más importantes que otras, lo importante es saber siempre quien es “contigente” y quien es “necesario”.

Al final siempre sale el sol, siempre amanece que no es poco.

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