Algunos gestores aprovechan la incertidumbre en Europa para irse de compras


Dice el refrán que “a río revuelto, ganancia de pescadores”. En el caso de la debacle griega, la ganancia viene dada por el repunte de la volatilidad tanto en los parqués europeos como entre los bonos de la región, y así lo percibe un buen número de gestoras internacionales. Luca Paolini, director de estrategia de Pictet AM, pone las caídas de los últimos días en el contexto de la corrección del 10% acumulada por la renta variable de la eurozona desde abril, que vino acompañada de momentos de fuertes ventas de bonos a principios de mayo y junio. De esta forma, aunque se vieran ventas en la última semana, Paolini califica la reacción como “relativamente moderada” y la interpreta como un signo de que “la comunidad inversora tiene fe en la capacidad de las autoridades de la euro zona para contener las consecuencias de una salida de Grecia”. 

El experto cree que “la reciente caída en acciones europeas y la liquidación en deuda soberana periférica presentan oportunidades de compra”. Además, destaca como una razón adicional para seguir comprando deuda del sur de Europa que “Italia y España crecen a ritmo más rápido que Alemania, con reformas que deben elevar la productividad”. Por otra parte, en la firma muestran su preferencia por el extremo largo de la curva de bonos soberanos, como posicionamiento frente a la expectativa de que la Reserva Federal aumente tipos de interés muy gradualmente, lo que tendría un mayor efecto en vencimientos a corto plazo. 

En caso de que la situación actual vaya a peor y se produzca una salida desordenada de Grecia de la eurozona, Paolini vaticina que podría “precipitar una liquidación de bonos y acciones de Italia y España a corto plazo, pues los inversores tratarían de cuantificar el riesgo de que estos países salgan de la moneda única”. Pero también ve oportunidades en este entorno: “En caso de turbulencias significativas incrementaríamos exposición a bancos en Italia, España y Portugal y bonos de vencimiento a largo plazo de estos países”.

Al margen de los problemas de Grecia, Paolini manifiesta la firme creencia de los expertos de Pictet de que “el caso fundamental de renta variable zona euro es muy sólido”, dado que “el crecimiento económico en la región está cerca del 2% anualizado y las condiciones de liquidez son extremadamente sólidas”. A esto añade el abaratamiento del euro y los indicios del crecimiento de beneficios, que cifra en el 14% para este año. El estratega descarta que, en el largo plazo, una hipotética salida griega tenga un efecto significativo sobre su pronóstico para la renta variable europea: en la firma suiza esperan que esta clase de activo genere un rendimiento anual del 5% hasta 2020. También prevén “una considerable apreciación del euro frente al dólar los próximos cinco años”. Con respecto a la divisa única, en Pictet mantienen de momento una posición neutral “pues cualquier movimiento a la baja probablemente sea breve dada la posición excepcionalmente bajista de los inversores en la moneda única, que cotiza 20 a 25% por debajo de valor razonable respecto al dólar”.

Jean-Charles Meriaux, presidente y director de inversiones de DNCA Finance (gestora afiliada a la plataforma de distribución de Natixis Global AM), comenta que “la forma en que las bolsas reaccionaron el lunes fue bastante limitada, yo esperaba una caída del 10%”. La postura de la firma es que “dependiendo del resultado del referéndum, podríamos incrementar un 2% ó 3% la exposición a renta fija al comprar deuda de España e Italia”. Meriaux saca a colación la necesidad de tener efectivo en cartera para aprovechar momentos de volatilidad como actual para detectar buenos puntos de entrada: “Es muy importante tener capacidad para poder movilizar 200 ó 300 millones de euros rápidamente”. No obstante, el experto afirma que “la crisis griega va a ser un buen momento para comprar en los próximos dos o tres meses, ya que Grecia no es sistémica; su PIB es tan sólo nueve veces el de Chipre y equivale al 2% del PIB de la eurozona, no pensamos que haya riesgo de contagio”. 

David Zahn, responsable del equipo de renta variable europea de Franklin Templeton Investments, manifiestaba el lunes en el contexto del Fund Forum celebrado en Mónaco que la inestabilidad provocada por la ruptura de negociaciones tendrá un efecto controlable y pasajero: “Europa está bien preparada para superar esta crisis. Grecia no es tan relevante y espero que el BCE sea lo suficientemente enérgico para estabilizar los mercados con el apoyo del Eurogrupo”. El experto coincidió asimismo en señalar que la previsible volatilidad en los periféricos puede ofrecer una buena oportunidad de compra: “Se presentarán oportunidades para los inversores en los próximos días, especialmente en España e Italia”, subraya, aunque alerta sobre la probabilidad de que los bonos portugueses sean los que se puedan ver más afectados por la crisis griega. 

También mantiene una postura constructiva David Stubbs, estratega de mercado global de J.P.Morgan AM, que afirma que “ya sabíamos que la situación política provocaría volatilidad entre los activos europeos este año”. El principal escenario con el que sigue trabajando la firma es el de una recuperación económica acompañada de agresivas políticas monetarias, que respaldarán el crecimiento de beneficios empresariales. “Tanto las acciones como la deuda de las empresas europeas de calidad deberían comportarse bien en un entorno de este tipo, recompensando a los inversores que permanezcan invertidos. Y, si los activos de riesgo registrasen fuertes correcciones en los próximos días, lo consideraríamos en general como una oportunidad de compra”, concluye.

¿Están siendo complacientes los inversores?

Una buena parte de las observaciones de los gestores han tenido que ver igualmente con lo limitado de las ventas tras el anuncio de un referéndum para el sábado. Lo comentan por ejemplo desde Allianz Global Investors: “Las bolsas europeas y de EE.UU. pueden haber caído, pero los acreedores probablemente pensarán que podría haber sido mucho peor”. Utilizan varios datos para justificar esta observación: el euro, después de una caída inicial, consiguió recuperarse antes del término de la sesión del lunes. Aunque se ensancharon las primas de riesgo de la periferia frente a Alemania, desde la firma consideran que en el caso de España y Portugal se trataría simplemente de un ajuste después de las señas de optimismo de la semana pasada. La deuda alemana registró su mayor oscilación desde 2011, pero terminó en el mismo nivel que hace una semana. Paralelamente, las acciones bancarias vivieron su peor jornada desde 2012, pero consiguieron cerrar a niveles similares a los de la semana pasada. 

Desde la gestora aportan dos posibles explicaciones. En primer lugar, que el mantra de “todo lo que sea necesario” del BCE sigue teniendo credibilidad; en segundo lugar, que los mercados esperan que los votantes griegos voten sí a la propuesta europea el 5 de julio.  

La economista jefe de Aberdeen, Lucy O’Carroll, atribuye el impacto limitado sobre los mercados a que la arquitectura institucional de la unión monetaria se ha reforzado en los últimos años; cita como ejemplo la creación del Mecanismo Europeo de Estabilidad (ESM por sus siglas en inglés) o la disponibilidad de los programas QE y OMT, y añade que “la resistencia del euro la semana pasada fundamenta este punto de vista”. “Aunque hay miedos tangibles de un contagio político fluyendo desde Grecia a la periferia y a otros países de la UE, estamos convencidos de que no sólo están mejorando las condiciones económicas, haciendo que sea menos probable que otros electorados – como el de España- protesten, sino también de que todavía hay oportunidades en las próximas semanas de que la eurozona y los griegos alcancen un acuerdo que incentive los comportamientos adecuados y ofrezca un apoyo real y de largo plazo a la economía griega”. 

 

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