¿Afectará el petróleo al mercado de bonos?


La caída del precio del petróleo plantea la siguiente pregunta: ¿reducirá la Reserva Federal estadounidense la magnitud de las subidas de tipos que tenía previstas hasta que mejoren los pronósticos para la inflación? Aunque los reducidos niveles de inflación posiblemente han dado más tiempo a la Fed, los comentarios que su presidenta —Janet Yellen— realizó en diciembre apuntan a que la institución tiene intención de evaluar la repercusión a corto plazo de la continuidad de la normalización de la política monetaria.

En nuestra opinión, para retrasar las subidas de tipos que tiene previstas, la Fed debería obtener más pruebas de que la inflación subyacente en Estados Unidos (que sólo aumentó un 1,3% durante el periodo de 12 meses hasta el pasado mes de noviembre, según el IPC) no alcanzará próximamente su objetivo del 2%. El nivel de estímulos presente en el sistema es muy superior al de las reservas actuales y deberá reducirse o compensarse mucho antes de que la demanda de préstamos repunte. Cabe destacar que, en mayo de 2013, cuando la Fed planteó la posibilidad de reducir su programa de relajación cuantitativa, el IPC estadounidense (indicador de la inflación) era de tan sólo un 1,25%.

Si el actual ritmo de mejora de la economía estadounidense sigue su curso, no vemos motivos para modificar nuestras expectativas respecto de una subida de tipos en la segunda mitad de 2015, y aún queda abierta la posibilidad de que se realice en junio. Con esto en mente, es probable que las rentabilidades de los bonos a 10 años suban.

Las previsiones de inflación ya descuentan que los bancos centrales no lograrán alcanzar el objetivo de inflación

Las previsiones de inflación a largo plazo han caído considerablemente, sobre todo en Estados Unidos y en la zona del euro: este año, muestran una caída de la inflación a 10 años de alrededor del 0,6%. Aunque el desplome de los precios del petróleo presionará a la baja la inflación a corto plazo, la caída de los precios de la energía será favorable al crecimiento en Europa y Estados Unidos, dado que tiene un efecto similar a una bajada de impuestos para los consumidores e impulsa las rentas reales.

La velocidad del descenso de los precios del petróleo ha despertado temores en el mercado sobre una situación más grave. Ante la probabilidad de que la zona del euro entre en deflación (o cifras negativas en el índice de precios al consumo) a principios de 2015, también aumentan las posibilidades de que el Banco Central Europeo responda con acciones monetarias de peso. Esperamos que la inflación implícita aumente durante el presente año a medida que se disipen las preocupaciones sobre la inflación ultrarreducida, especialmente en Estados Unidos.

La deuda corporativa europea sigue siendo la favorita

La caída de los precios del petróleo y la fortaleza del dólar han afectado principalmente a los mercados de deuda corporativa estadounidense y el universo emergente.

En los índices de deuda de alto rendimiento estadounidense, los emisores del sector energético representan un 15% del mercado por ponderación en el índice debido al auge del esquisto (una cifra que probablemente aumentará a medida que los emisores de este sector con calificación Investment Grade sufran una rebaja de calificación). En Europa, los emisores de bonos del sector energético constituyen alrededor del 1% del mercado. Para poner este dato en contexto, en diciembre de 2014, los bonos de alto rendimiento estadounidenses arrojaron una rentabilidad del -1,5%; los emergentes, del -3,8% y los europeos, del -0,4%.

Aunque priorizamos la deuda corporativa emergente frente a la del Reino Unido, defendemos una estrategia defensiva en la región y preferimos a los inversores con calificación Investment Grade en vista del desplome del precio del petróleo y la apreciación del dólar. Hasta que no veamos más estabilidad en estos ámbitos, es probable que continúen las revisiones de precios de los emisores emergentes con menor calificación.

En el plano de la deuda corporativa, aunque los tipos en la zona del euro son inferiores, es probable que el mercado se vea más respaldado por la política del banco central y la demanda de los inversores, un panorama de crecimiento favorable y unas tasas de impago reducidas. Si bien hay límites en cuánto pueden diferir las valoraciones relativas, los motores para obtener una rentabilidad superior en Europa siguen bien engrasados.

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