“Actualmente, el mercado es ilíquido; incluso los activos más líquidos son ilíquidos”


Las estrategias de Real Return de Newton acaban de cumplir 10 años. A través de un marco definido de temas de inversión globales, los gestores de la filial de BNY Mellon IM buscan construir una cartera formada por un núcleo generador de rentabilidad, compuesto de activos tradicionales, rodeado de una gama de posiciones que les permiten diversificar y compensar el riesgo. El objetivo es cubrir un abanico de escenarios, reducir la volatilidad y proteger la cartera frente a lo que consideran el principal riesgo que corren los inversores: el de disminución permanente del valor. “La estrategia pasa para tratar de generar retorno (Euribor a un mes + 4%) y preservar capital. Ahora mismo, la preservación del capital es lo más importante”, asegura Suzanne Hutchins, gestora del BNY Mellon Global Real Return Fund.

En una entrevista concedida a Funds People, la experta explica que la racha de baja volatilidad en todos los mercados les ha permitido proteger su valor a un coste relativamente bajo mediante opciones y futuros sobre renta variable. Mientras esperan a que vuelva el valor ‘verdadero’ al mercado, esta combinación de protección barata y buenas ideas de inversión en valores específicos ha sido el principal motor del fondo. Actualmente, Hutchins señala que en el equipo se concentran en empresas susceptibles de actuar como refugio y contrarrestar la volatilidad que anticipan llegará a los mercados. “El objetivo es generar rentabilidad y preservar el capital. Actualmente, estamos enfocados a esto último. Si compramos un bono, lo más importante es evitar el default y asegurarnos de que el emisor tiene la capacidad de devolver el dinero”.

En el escenario actual, en el que –según la experta- la mayoría de las clases de activos están caras y existe una gran incertidumbre económica, la clave está en construir una cartera capaz de comportarse bien independientemente de cuál sea el entorno de mercado. “No ponemos todos los huevos en la misma cesta. En este sentido, en la cartera incluimos activos que se beneficiarían de diferentes entornos. Por ejemplo, tenemos activos como deuda pública australiana, bonos del Tesoro de EE.UU y acciones de compañías que pagan una elevada rentabilidad por dividendo, activos todos ellos que saldrían reforzados en un entorno de deflación. Asimismo, también mantenemos en cartera activos que se verían beneficiados en un entorno de inflación, como es el caso de utilities, compañías vinculadas al sector aurífero o bonos ligados a la inflación, entre otros”.

Un claro ejemplo de la importancia de este concepto es lo sucedido semanas atrás en Suiza, después de que la autoridad monetaria helvética retirara el suelo que había impuesto en su cambio frente al euro. En este caso, en el cómputo global, la estrategia que mantenían en la cartera hizo que se vieran beneficiados. “El castigo que sufrieron algunas compañías suizas que manteníamos en cartera se vieron más que compensadas por la exposición que teníamos en bonos flotantes suizos”. Lo sucedido en Suiza pone de relieve otro de los grandes riesgo que, según Hutchins, existe actualmente en el mercado: el de liquidez. “Existe un gap muy importante entre los precios que aparecen en las pantallas y a los que en realidad puedes operar. El mercado es ilíquido. Incluso los activos líquidos son ilíquidos. Cuando el franco suizo se dispara un 30%, no puedes operar sobre él”.

El hecho de que existan en el mercado actores que ejercen de acumuladores de activos (como aseguradoras o fondos de pensiones) contribuye a reducir la liquidez del mercado. “En 2008 eran los bancos los que tenían la deuda. Hoy son los inversores, los fondos de inversión, de pensiones, los que la atesoran”. El crecimiento de los ETF también está teniendo un importante efecto sobre el mercado. “Muchos inversores de ETF piensan que pueden reembolsar su dinero en un día si así lo quisiesen, pero en momentos de pánico esto no es posible”. Es por ese motivo por lo que Hutchins considera que “la volatilidad no es una buena medida del riesgo”. Históricamente, los gestores del fondo han conseguido buenas rentabilidades con niveles bajos de volatilidad. “El posicionamiento defensivo y los niveles anormalmente bajos de volatilidad que ha habido en el mercado también son factores que nos ha ayudado en la estrategia”.

Posicionamiento defensivo

En el actual entorno de escasez de oportunidades, también cree importante no bajar en el espectro del riesgo. “Algunos inversores están saliendo de high yield y entrando en deuda emergente emitida en divisa local. En nuestra opinión, no es el movimiento adecuado. Algunos de estos países atraviesan problemas muy importantes”. En el caso del BNY Mellon Global Real Return, redujeron el peso del high yield en la cartera del 10% al 2%. “La yield que ofrece no compensa el riesgo asumido. Compramos high yield en 2008, cuando las tires estaban en torno al 15%. Ahora eso ya no existe”. La liquidez de la cartera ha pasado en los últimos meses del 6,8% al 20%. Las principales posiciones a nivel geográfico están en Europa (25,7%), Norteamérica (17,7%) y Reino Unido (11,3%).

En renta variable, la apuesta son compañías cíclicas de mediana-gran capitalización con exposición a la economía doméstica; en Europa, grandes empresas internacionales que se beneficien de la recuperación de la economía americana. También invierten un 3% en deuda japonesa. En deuda pública, la mitad está en bonos del gobierno de EE.UU y la otra mitad se reparte entre deuda pública australiana y neozelandesa. “Nuestra cautela está motivada por consideraciones tácticas en base a los riesgos que percibimos, que la QE ha enmascarado. Somos muy selectivos en cuanto a las empresas y activos en los que colocamos nuestro capital. Modificaremos nuestro enfoque si cambian las valoraciones de los activos financieros, pero hasta que esto ocurra, proteger el capital invertido sigue siendo uno de nuestros principales objetivos”.

Hitchins es consciente de que en el equipo ya llevan un tiempo profesando una opinión determinada sobre los mercados, y de que por lo tanto podría existir el peligro de dejar de ser actual. No obstante, muchas de las posiciones que mantienen actualmente en cartera podrían definirse como ‘contrarian’. Una de ellas es su apuesta por los treasuries con vencimientos a 5-10 años. “La Fed no necesita subir los tipos de interés porque, aunque la economía mejora, el resto del mundo está viendo cómo la actividad se ralentiza y existen presiones deflacionistas. No descartamos que en junio lo haga para poner una marca en la arena, con el objetivo de dar confianza al mercado y lanzar un mensaje de que la economía se está recuperando”. Ese es uno de los motivos por los que, recientemente, han reducido la sobreponderación que mantenían en el dólar.

El peor escenario para el fondo es el de un entorno de estanflación, esto es, aumento de inflación en un entorno sin crecimiento económico. “No esperamos ese escenario. El entorno actual es más deflacionista”, concluye la gestora.

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