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¿A dónde vamos?


El crecimiento económico de Estados Unidos sin duda mejora, aunque de diferente forma que en ciclos anteriores; con el capex constituyendo esta vez un pilar importante en la recuperación. La combinación de una recuperación del sector inmobiliario, el consumo privado lo acompañan y contrarrestan los efectos del freno que representa un menor gasto fiscal. Cuyo impacto sería significativamente menor en la economía estadounidense, aún la más grande del mundo (con un PIB de alrededor de USD16 billones -millones de millones-, aproximadamente un cuarto del la economía mundial total).

Europa ha dejado de ser el enorme riesgo a la economía mundial debido a la crisis de deuda de los países periféricos. Para este año la Zona Euro volvería a crecer (alrededor de 1%), con amplia holgura de capacidad instalada y alta tasa de desempleo, lo que daría impulso a los márgenes corporativos. El Reino Unido sigue dando sorpresas con un positivo momentum económico, luego de su triple recaída económica post crisis 2008-2009 y con probabilidades de que su economía crezca más de 3%.

En Japón, los Abenomics aún dan impulso a la economía y al mercado, a pesar que la velocidad de su implementación se ha reducido. Las tres “flechas” base del programa económico son estímulos monetarios, un significativo aumento del gasto fiscal y re formas estructurales. Las dos primeras -como es de esperar- se implementaron rápida y fácilmente y hay señales de que probablemente, en una primera etapa, se ha ganado la batalla contra la deflación. Quedan las reformas estructurales, que son más complicadas de implementar, a pesar que el camino político esta vez luce “limpio”. Su objetivo se puede resumir en revivir la inversión en la industria nipona, dentro de lo cual hay muchas reformas y una de sus principales metas gira en torno a la productividad. Esta segunda etapa da la impresión de estar aletargándose; sin embargo hay estudios que sostienen antes de su implementación, que, como todo caso de reforma estructural generaría desaceleración, se quiere ver signos más sostenibles de la recuperación económica y de la ausencia de deflación y consolidar el impulso que el debilitamiento del yen le ha dado al sector corporativo.

China, centro neurálgico para las economías emergentes e importante driver del crecimiento global.

Por lo tanto, uno de los temas que está presente en todo análisis económico-financiero global. Luego de un tortuoso primer semestre, con una desaceleración cíclica y estructural que se sumó a la desilusión de los emergentes, se ve una recuperación moderada y que es parte coherente del camino que su economía debe recorrer a un crecimiento sostenible a menor ritmo, con un re-balanceo desde sus bases en inversiones estatales y exportaciones hacia bases más relevantes y de creciente importancia de la economía doméstica. Entonces, el camino seguirá siendo irregular. Se está ajustando el crédito por un lado, pero el Pleno del Partido Comunista mostró sus intenciones de un viraje hacia una economía de mercado con menor injerencia estatal y mayor participación privada, doméstica y extranjera. Son varias también las reformas que se anunciaron y que se pretenderían implementar. Es positivo, pero el camino es largo.

En América Latina, México y Colombia registran una aceleración económica, Chile y Perú se desaceleran pero mantiene tasas de crecimiento saludables, mientras que es de esperar que Brasil siga desilusionando.

24 de enero de 2014 Algunas materias primas se recuperarían (moderadamente), pero los precios de la mayoría se mantienen estancados subiendo y bajando en un rango. El acero y el petróleo están bajo presión por una mayor oferta y una demanda estable.

La inflación y las economías desarrolladas brillan por su ausencia en Estados unidos y es problema puntual sólo en ciertos países emergentes. La recuperación balanceada por ajustes fiscales, en el caso de los primeros contribuye el que este balance la tenga frenada. En el caso de las emergentes, el ajuste de crédito y una menor liquidez generan un efecto similar.

Hay una inusual divergencia en las fuentes y la calidad del crecimiento global, que en un escenario de la curva de tasas en Estados Unidos empinándose en un escenario del comienzo del tapering (retiro de estímulos monetarios no convencionales), aún sin cambios esperados en la tasa de referencia (Fed Funds Rate), los drivers de las inversiones son muy distintos entre regiones, países y sectores.

Mercados

La brecha que generó la divergencia entre las rentabilidades de los mercados accionarios desarrollados y emergentes en 2013 es enorme. Las razones de ésta las hemos tratado anteriormente. Ahora los temas que surgen son:

¿Es excesiva dicha brecha?

¿Están caras las acciones estadounidenses luego de su estelar desempeño en 2013?

¿Estamos Ad Portas de una corrección técnica de las acciones de los desarrollados?

¿Terminaron de incorporar los precios de los activos la desilusión emergente y las positivas sorpresas de los desarrollados?

El análisis que surge de lo anterior es que la brecha luce excesiva en algunas regiones países y/o sectores. No se puede hablar de los mercados emergentes ni los desarrollados generalizando, ya no, ahora menos que nunca. No es realista esperar una recuperación masiva de las bolsas emergentes. Los drivers son muy diversos, la calidad de las alzas, igual que en el caso de la economía también lo es. Las inversiones basadas en fundamentos o aquellas oportunistas tienen un alto potencial desde donde estamos parados hoy.

Las acciones estadounidenses parecen estar en un valor justo y, para el 2014 completo, los riesgos parecen más al alza que a la baja (salvo un shock externo). Las alzas serían evidentemente más moderadas, no se puede esperar otro 2013 y también más selectivas.

Es posible ver en los mercados desarrollados correcciones de corto plazo (salvo, igual que en el párrafo anterior, un “accidente” financiero global). El comportamiento de las acciones europeas y japonesas sería similar al de las estadounidenses.

Los mercados emergentes seguirán siendo cuestionados en el corto plazo, lo que mantendría presionados los flujos y los precios, a favor de los desarrollados. Nos encontramos ante procesos económico-financieros a nivel global inéditos históricamente. La desconfianza respecto de los resultados finales prevalece. El pesimismo hacia los emergentes parece estar en un peak, especialmente en cuanto a América Latina. Es una visión masiva y consensuada a nivel mundial. Llama la atención, podría ser exagerada, por lo que el monitoreo de variables fundamentales, técnicas y de confianza de mercado y apetito por riesgo debe ser permanente y riguroso. Caso a caso.

Aún así, la rotación hacia activos de riesgo, luego hacia mercados emergentes seguirá en curso, pero a un paso muy gradual y cauteloso.

Las acciones siguen agregando más valor que la renta fija y dentro de ésta hay que buscar rendimiento ( yield ) de corto duration.

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