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¿A dónde irá la liquidez de Grecia?


Recordemos algo: un portafolio de inversión no es sólo la rentabilidad. Un administrador de portafolio de inversión propende también por otras cosas, por ejemplo, mantener un adecuado nivel de riesgo, “machar” activos contra pasivos, manejar las relaciones de alfa y de beta, tener un track record controlado, y ajustar la duración a las necesidades del portafolio, entre las más comunes. La rentabilidad es, en últimas, solo un adicional de lo que se le debe mirar al portafolio; aunque muchos inversionistas finales sólo se centren en ella.

Pues bien, si el mundo fuera más parecido al que teníamos en 2005, algunos administradores de portafolio de fondos de bonos emergentes, fondos de pensiones, aseguradoras, entre otros, ajustarían sus portafolios a nuevas inversiones en valores similares a los de Grecia o incluso en nuevos bonos griegos. Pero en el mundo actual, las cosas son diferentes, aunque eso no significa que los portafolios vayan a cambiar radicalmente.  

Los administradores de portafolio necesitarán mantener las relaciones discutidas previamente, por lo que se puede hacer necesario mirar qué sustitutos cercanos se encuentran para mantener dichas relaciones. Por ejemplo, un bono griego tiene un cupón más alto que un Tesoro norteamericano, por lo cual sustituir uno por otro no es la decisión más apropiada cuando usted es un administrador de portafolio que necesita un retorno medio para cumplir con algunas obligaciones futuras, como por ejemplo un fondo de pensiones, o cuando parte de su ajuste de pasivos y activos está basado en flujos constantes en fechas dadas y usted, como administrador, necesita el flujo de cupones altos para hacer los pagos de sus pasivos. En ninguno de estos casos parece razonable tener bonos norteamericanos, por muy seguros que sean, y más bien se debería tener otros bonos emergentes, de alto cupón y que sean más estables, por ejemplo de Latino América o Asia.  

El administrador del fondo de pensiones podría, bajo algunas características, incrementar su posición en acciones, más sin embargo esta decisión tiene algunas implicaciones para el portafolio: la más evidente, aumenta el beta del portafolio, es decir, incrementa la forma como el portafolio se mueve ante cambios en el mercado, lo cual no es desde ningún punto de vista aconsejable cuando nos movemos en las aguas turbulentas actuales. Y también descuadra las relaciones de track error.

Observando los activos que pueden convertirse  en el sustituto de los bonos griegos, los candidatos más próximos parecen ser bonos emergentes (con las características ya discutidas) y acciones de alto dividendo. Otros candidatos, aunque menos probables, pueden ser algunos productos estructurados (no disponibles para todos los portafolios y no aceptados según algunos mandatos de inversión) y uno que tro derivado.

Sin embargo, en vista de la característica de los activos que tienen que ser reemplazados, existe una alta posibilidad de que en los próximos meses, y ante los problemas que viene teniendo Europa, que sea el mundo emergente el que tenga una posibilidad de incremento en algunos de sus valores, lo cual es una oportunidad que luce interesante para un inversionista que quiera centrarse exclusivamente en la rentabilidad. 

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