2015 seguirá siendo un año positivo para los bonos europeos de alto rendimiento


El actual entorno económico, marcado por bajas rentabilidades, se presenta muy favorable para los bonos europeos de alto rendimiento y los inversores en busca de rentabilidad deberían mirar hacia esta clase de activo, siempre que puedan aceptar la volatilidad que tiene. Prueba de que esta tendencia comienza a ser una realidad es que en enero y febrero se han vuelto a ver entradas en este segmento y esta apuesta por la deuda de alto rendimiento debería continuar, principalmente entre los inversores internacionales.

Todos los indicadores apuntan a que el mercado de alto rendimiento esconde grandes oportunidades. En primer lugar, los carry son atractivos y están estrechándose, especialmente en el segmento con calificación B. Además, las compañías cuentan ahora con balances sólidos que les permiten afrontar los pagos de su deuda con solvencia y gestionan bien su liquidez. De hecho, las tasas de impago están en niveles muy bajos y creemos que se mantendrán así a lo largo de este año. Y aunque el apalancamiento se ha incrementado ligeramente en Europa, todavía no debe ser visto como una preocupación. Actualmente, las empresas parecen estar más centradas en generar flujos de cajas que en crecer.

No obstante, como cualquier inversión, el mercado de alto rendimiento también entraña riesgos y en este caso habrá que estar muy atentos a los denominados riesgos idiosincráticos. Para tratar de minimizarlos es necesario realizar un buen análisis del crédito, ser muy selectivos con los valores que se incluyen en las carteras y poner énfasis en analizar detalladamente las emisiones, prestando especial importancia a la liquidez. Gestionar el riesgo idiosincrático es una tarea que cualquier inversor en este mercado debe realizar: encontrar el equilibrio adecuado entre el riesgo de impago y los diferenciales atractivos. Además, dado que el mercado de bonos de alto rendimiento tiende a ser más sensible a la evolución de los diferenciales que a la evolución de la rentabilidad, pensamos que ese exceso de retorno que se logrará mediante la prima de riesgo de crédito, se consigue mediante una sensata selección de créditos.

Tampoco hay que olvidar que el mercado de alto rendimiento está influenciado por las previsiones de crecimiento económico, asegura Thierry Larose, gestor de Petercam especializado en esta clase de activo. Cita el caso de lo ocurrido el año pasado en Europa. "Mientras que los diferenciales en el mercado de alto rendimiento europeo se estrecharon en el primer semestre de 2014, respaldados por las buenas perspectivas de beneficios de las compañías de Viejo Continente, la caída del PMI alemán en el segundo semestre del ejercicio anterior rebajó las expectativas de beneficios de muchas empresas de alto rendimiento. Y es que estas compañías tienen menos margen de error que las de grado de inversión y cualquier titular macroeconómico negativo puede exagerar la presión sobre los diferenciales".

Por tanto, con este escenario como base, los inversores en busca de rentabilidad deberían comenzar a pensar en la deuda de alto rendimiento pero siempre teniendo en cuenta que gestionar una cartera de esta clase de activo es tratar tanto de evitar las pérdidas como seleccionar los ganadores del mercado.

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